La formación en competencias es multidimensional, lo que implica formar a los profesionales, entre tanto, en la dimensión administrativo–metodológica. En esta lógica, la orientación de los procesos educativos hacia el aprendizaje de la planeación y las estrategias, conocida como formación estratégica, se puede desarrollar a través de los proyectos de aula.
Los proyectos como instrumento pedagógico y didáctico orientan la dinámica del aula a un trabajo conjunto entre estudiantes y docente; de tal manera que el docente, a través de su experiencia, se está formando e innovando, y el estudiante se está formando en competencias y desarrollando sus procesos metacognitivos. En el proceso de trabajo por proyectos, la realidad general del aula y del entorno es transformada, al igual que todos los sujetos que intervienen en el proceso.
La interpretación de los resultados de la experiencia presentada permite evidenciar la tendencia de los equipos participantes a privilegiar el trabajo en torno a los conceptos o contenidos disciplinares, dificultándose la lectura de los problemas desde el conocimiento químico. Los avances en cuanto a lo administrativo–metodológico se evidencian en la posibilidad que tienen los grupos de formular estrategias a través de la planificación de actividades y definición de los productos correspondientes; el aspecto a fortalecer corresponde a la ejecución de la estrategia o la posibilidad de argumentar la re–formulación de la misma.
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